¿Decimos SI cuándo querríamos decir NO?

No es No,… y hay una sola manera de decirlo: No..

Sin admiración, sin interrogantes, ni puntos suspensivos.

No: se dice de una sola manera.

Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.

No: se dice de una sola vez. Con la misma entonación.

Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.

Un No que necesita de explicaciones justificadoras, no es No.

No, tiene brevedad.

No: No deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas.. Ni puede dejar de ser.

No, aunque el otro y el mundo se ponga patas arriba.

No, es el último acto de dignidad.

No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.

No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando

Ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos,

Ni con pena, aún menos con satisfacción.

No, es No.

Cuándo el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará naturalmente

de los labios.

La voz del No no es trémula, vacilante, ni agresiva, no deja lugar a dudas.

Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección a al futuro.

Y sólo quién sabe decir No, puede decir Si.

 

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